Ventajas e inconvenientes de los diferentes tipos de tronas

Trona evolutiva Zetta

Cuando un bebé empieza a poder sentarse, a partir de los seis meses de edad aproximadamente, es el momento de plantearse el uso de una trona para la hora de la comida.

Una trona puede ser un producto sencillo o sofisticado, puntual o duradero… dependiendo de cada modelo y de sus características. Ante una gran variedad de tronas para bebés diferentes, es importante conocer las ventajas e inconvenientes de cada tipo, y aprender a escoger el modelo que se adapte más a nuestras necesidades.

Empezamos por las tronas fijas. Incluimos en este grupo las tronas más básicas, tradicionales, que consisten en un asiento de una altura predeterminada con una bandeja extraíble. Sus principales ventajas son obvias: son tronas muy fáciles de manejar y cómodas, suelen ser fáciles de limpiar y muy económicas en comparación con otros modelos. Además, se consideran las más seguras.

Pero sus inconvenientes también son obvios: cuando el niño pasa a ser mayor, dejan de tener utilidad, no se adaptan a su crecimiento. A parte, no se pueden ajustar: mantienen una única altura, reclinado y posición.

Pasamos a hablar de las tronas evolutivas, la opción casi antónima a la anterior. Su principal ventaja es que evolucionan con el crecimiento del bebé, le acompañan en todas las etapas de su desarrollo, con distintas posiciones de respaldo y altura. Cuando los pequeños ya no necesitan una trona, se convierten en una silla que pueden utilizar los jóvenes y adultos. A parte, suelen ser modelos de diseño, de materiales nobles como la madera.

Trona evolutiva Cosatto

Los principales inconvenientes de las tronas evolutivas son dos. Por un lado, la comodidad, ya que suelen ser un poco más incómodas para los niños. Por otro lado, el precio, más elevado. Sin embargo, hay que tener en cuenta que su duración es más amplia en el tiempo.

Una fórmula intermedia sería la de las tronas convertibles, transformables o regulables. Son tronas multiposición, y su principal ventaja es que se pueden usar según las necesidades de cada momento. Por ejemplo, encontramos tronas que se convierten en un pack de silla y mesa, otras que se colocan como hamacas para bebés cuando es necesario… o, simplemente, tronas que tienen muchas posiciones diferentes de reclinado o de altura. En definitiva, son tronas que ofrecen opciones más allá de su posición inicial o que se pueden regular de forma fácil, pero que solo son útiles durante la edad infantil. No evolucionan durante toda la vida, como las tronas evolutivas.

Los inconvenientes de este tipo de tronas son el precio, más elevado que el de las tronas fijas, y el tamaño. Suelen ser tronas grandes, que ocupan mucho espacio. La buena noticia es que en muchos casos incluyen la opción de plegado.

Tronas Progres5 de Chicco

Tanto las fijas como las evolutivas y las convertibles tienen una ventaja y un inconveniente común. La parte positiva es que son robustas y sólidas. La parte negativa, o semi-negativa, es que son pensadas para quedarse en un sitio determinado o, como máximo, moverse en algún momento puntual. Pero ¿qué pasa cuando viajamos muy a menudo? ¿Cuando salimos a comer fuera cada fin de semana? ¿Qué pasa cuando tenemos más de una residencia en la que necesitamos una trona? En este momento entran en acción las tronas de viaje.

De viaje, hay de diferentes tipos. Por un lado, hay las tronas elevadores, que pueden ser de diferentes formatos: hinchables, tipo silla plegable, bolso elevador… La principal ventaja de este tipo de tronas es que son ligeras, cómodas y muy fáciles de usar, ya que se colocan sobre sillas de adulto en la mesa y permiten a los pequeños llegar a una altura cómoda para compartir la comida con el resto. A parte, suelen ser muy económicas.

En general, su inconveniente principal es que no están pensadas para actuar como trona del día a día. Suelen ser más blandas y un poco más inestables: por este motivo, deberían usarse de forma esporádica.

Bolso trona de viaje Jané

Finalmente, distinguimos las anteriores de las tronas acoplables a la mesa, con una estructura con adaptadores para acoplarla a la mesa de los adultos. Su principal ventaja es que son transportables, muy ligeras y económicas, también. Y que no necesitan ningún asiento adicional (ni siquiera una silla normal) para realizar su función.

Los inconvenientes de este tipo de tronas son claros: solo sirven para niños de un peso máximo indicado por el fabricante (alrededor de 15kg), y deben colocarse en entornos muy, muy seguros y estables. Mesas que no puedan volcar, sin manteles que puedan provocar deslices ni alas de poco peso. A veces, especialmente en restaurantes o casas de familiares, es difícil controlar estas variables.

En definitiva, a la hora de escoger una trona para bebé hay que tener en cuenta que cada tipología y modelo tiene sus ventajas e inconvenientes. Conocerlos e identificar nuestras necesidades es la clave para escoger la trona más adecuada.

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