La comida de los bebés en verano

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El primer verano de tu bebé te hará vivir experiencias maravillosas, pero también puede traerte situaciones más complicadas de manejar. Una de ellas es el cambio de alimentación de tu hijo, especialmente si coincide con la época en que necesitas introducir nuevos alimentos. ¿Qué hacer en estos casos?

La primera recomendación puede parecerte obvia, pero es indispensable: ten paciencia. Los cambios en la dieta de un bebé nunca son fáciles, y menos si les sumamos el agobio que produce en los más pequeños las altas temperaturas del verano.

alimentacion-veranoDicho esto, asume que lo más probable es que el pequeño no se acabe la comida que le hayas preparado la mayoría de veces.  El calor hace que el apetito disminuya y, además, si le toca empezar a comer purés la sensación puede ser incluso desagradable para él, especialmente si son densos y contienen carne. Las sesiones del bebé sentado en la trona intentando comer  pueden resultar muy largas, si pretendes que se lo acabe todo sin rechistar.

Además, debes tener cuidado con la hidratación del bebé si estáis inmersos en este proceso de cambio a alimentos sólidos, ya que el niño está acostumbrado a recibir el líquido que necesita a través de la leche materna hasta ahora. Los biberones de agua deben formar parte de vuestra rutina desde este mismo momento.

Tampoco te olvides de los yogures, las frutas y las verduras frescas – incluso en forma de zumos para la primera infancia -, ya que aportarán a tu hijo un plus de hidratación y la sensación de frescor que necesita para sentirse confortable.  ¡Además, todos ellos son un excelente aporte de vitaminas, calcio, proteínas, agua y sales minerales!

Procura que tu hijo se vaya acostumbrando a las nuevas comidas y deja que descubra un nuevo  mundo de sabores y texturas. En poco tiempo, verás como su dieta cambia por completo.

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